La de este concurso es una historia rápida, igual que lo fue su redacción. Tras habernos presentado al de CRVC y ver que habíamos quedado entre los finalistas quisimos más, así que aprovechamos que este era gratuito y para estudiantes.

De la existencia del concurso nos enteramos a través de profesores de la escuela, quienes animaban a los que se quisieran presentar a reciclar algún proyecto anterior sobre el que se pudieran usar los materiales de Cosentino. Esta idea de reciclaje nos venía al pelo, porque la entrega era a finales de Mayo, lo que significaba que tanto mi entrega de PFC como los exámenes y entregas de Carlos y Fabi estaban cerca.

¿Qué hicimos? Seguir ese consejo. Miramos entre los proyectos que ya habíamos hecho y cogimos el que mejor cuadraba con el programa propuesto. Pedían unos módulos de cocina que pudiesen estar al exterior, de modo que decidimos reciclar un concurso del CICUS, en el que Carlos y Fabi hicieron una propuesta sobre un jardín digital. Nos servía tanto por su carácter exterior como por su condición modular.

¿En qué consistía la idea? En usar estructuras parecidas a las cubiertas de las casetas de feria, pero puestas en vertical en lugar de horizontal, forrarlas con materiales de Cosentino y adecuarlas para usarlas como cocinas, mesas, sillas…

¿Cómo lo hicimos? Un sábado, sabiendo ya cuál iba a ser el proyecto base, quedamos tempranito y nos pusimos a definir los módulos según las medidas de los catálogos de Cosentino y desarrollamos mejor los elementos de unión. Con la parte técnica lista nos pusimos a discutir cómo sería el panel. Esta vez no tardamos tanto como en el último concurso, medio panel para una imagen fuerte, medio panel para la parte técnica. Pensando en la imagen fuerte, nos pareció apropiado que mostrara algún elemento reconocible, así que tomamos una imagen de la Casa Farnsworth. Foto que además venía muy bien con la idea que nos rondaba la cabeza, que la cocina al aire libre reflejara las barbacoas americanas de los años 60. Con la imagen elegida renderizamos las estructuras para incluirlas con la perspectiva correcta. Una vez incluidas en la imagen, le tocó el turno al Photoshop, que usamos para el fotomontaje y el panelado.

Esta vez no conseguimos nada, pero sí que es verdad que no invertimos tanto tiempo ni tantas ganas como en el concurso anterior. Vale que ese sábado nos pegamos un tute de unas 14 horas trabajando, pero eso fue todo. Aunque he de decir que no nos arrepentimos de ello, el premio no era tan jugoso como los de Archmedium.

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Por @luilosbor