El año pasado (31 de Octubre – 4 de Noviembre) estuvimos participando en la XVII Semana Cultural de la Arquitectura en la ETSA Sevilla con nuestro taller Pop (up!) Corners.

Fueron unos días muy intensos: por el lugar y todo el tiempo que hemos pasado allí; por todos los participantes que se apuntaron finalmente al taller; y por organizar y dirigir una actividad que nos exigía mucho (exigencia, por otro lado, autoimpuesta). Sin embargo, hemos logrado cumplir un deseo que teníamos desde hace años, y es que habíamos participado en más de una Semana Cultural y siempre nos imaginábamos decenas de locos talleres.

Fotografía HEY! / Juan Miller

“UP!” Resultado del taller / Fotografía de Juan Miller

Aprovechamos que hemos actualizado el resultado del taller en la web para contaros nuestra experiencia con las intervenciones, en este caso, efímeras.

Según la RAE, efímero:

1. adj. Pasajero, de corta duración.

2. adj. Que tiene la duración de un solo día.

Quedémonos con la primera acepción, de corta duración. Y es que desde un primer momento, debido a requerimientos externos, habíamos planteado el taller como unas intervenciones de carácter completamente efímero, aunque esperábamos que éstas durasen algo más de un solo día.

Tenemos que reconocer que nos hubiera encantado trabajar con pintura para que estas actuaciones quedasen fijas, pero tuvimos que optar por la cinta adhesiva como material de trabajo, pensando siempre en la posibilidad de que, una vez pasado el taller, pudiesen despegarse sin afectar al estado original de las superficies.

Pero el taller pasó, y semanas después nos encantó comprobar que la cinta había aguantado todos esos días de lluvia, sol y viento, y que las intervenciones formaban ya parte natural de la actividad diaria de la Escuela. Los había incluso quienes se paraban a mirar las anamorfosis, o quienes se hacían fotos con ellas y las colgaban en Instagram.

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“HEY!” + “Triángulo de PENROSE” Resultado del taller / Fotografías de Juan Miller

¿Sería esto un efecto Torre Eiffel o Crystal Palace de Londres?. Las anamorfosis, al igual que estos edificios, podían estar esquivando su origen efímero para entrar a formar parte permanente de la vida del lugar e incluso, ¿por qué no?, convertirse en un símbolo o punto de encuentro dentro de la propia escuela.

Nos viene a la memoria una historia (leyenda o rumor) que habíamos escuchado en los descansos entre clase y clase, de cómo un paraboloide de hormigón fue construido en el antiguo patio de la escuela como respuesta a una apuesta entre un estudiante y su profesor de estructuras,  y de cómo este paraboloide había aguantado, no solo su correspondiente prueba de carga, sino todos los años que vinieron después. Al parecer allí estuvo, resistiendo, hasta ser inevitablemente demolido para la última ampliación de los edificios de la escuela.

Sin embargo, hace pocos días pasó algo que nos recordó de golpe el origen efímero de las intervenciones.
Con cierto estupor comprobamos que una de las anamorfosis, en concreto el HEY!, había sido manipulada y transformada para el deleite artístico de algunos. Las cintas aparecieron despegadas y malpegadas de nuevo dibujando diferentes garabatos en la superficie de hormigón.

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“HEY!” Antes y después.

Y lo que al principio nos pareció una obra macabra, tanto de los responsables de la manipulación como del propio destino (que nos parecía gritar “HEY! aquí estuvo antes vuestro HEY”), ha resultado ser, tras un tiempo de reflexión, una oportuna vuelta a los orígenes del taller. De hecho, esa Semana Cultural estaba enmarcada como Arquitectura y Destrucción.

Eran unas intervenciones efímeras, destinadas a desaparecer de una manera u otra. Hoy ha sido el turno del HEY!, pero seguro que mañana o dentro de un mes el UP! comenzará a despegarse y tendrá que ser eliminado.
Cada una de las anamorfosis fueron el ámbito de un taller y durarán lo que tengan que durar. Y el año próximo, la próxima Semana Cultural, otras actividades serán las protagonistas, y el tiempo las transformará también.

Al final resulta que tenemos que darle las gracias a quienes manipularon la cinta azul para satisfacer sus instintos creativos porque, después de todo, nos han dado una gran lección de arquitectura (efímera).