Wine Culture Center

Ya habían pasado algunos meses desde la última vez que nos presentamos a un concurso de arquitectura. Tal vez por lo ocupados que habíamos estado desde entonces, por los proyectos que hemos sacado adelante o que tenemos entre manos o tal vez porque aún no habíamos olvidado esas noches sin dormir previas a una entrega, los nervios acumulados durante el proceso de génesis del proyecto y la espera del veredicto final del jurado.

Por eso mismo hicimos un sondeo de los concursos que entraban en plazo y decidimos atrevernos con uno en concreto.

YAC WCC (Young Architects Competitions – Wine Culture Center) giraba en torno al mundo del vino, de su elaboración, de su percepción, del paisaje de los viñedos… puesto que tenía como objetivo la intervención sobre unas bodegas existentes insertas en un tejido urbano-industrial.

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Fuente: http://www.youngarchitectscompetitions.com/en/wcc-competition.html

El objetivo principal era aportar una nueva identidad (más vanguardista y contemporánea) a la imagen actual obsoleta de dicho complejo, situado éste como punta de un polo industrial en una pequeña población, pero que a su vez dominaba sobre hectáreas de paisajes de viñas.

Debido a su deficiente situación urbana y al poquísimo interés tipológico de la edificación existente, decidimos apostar por la percepción del proyecto desde el paisaje como origen del mismo; supondría una pieza que se contemplase desde la carretera que entra al pueblo así como desde los viñedos de alrededor.

Aunque comenzamos con una programada organización, finalmente acabamos apurando los días hasta dedicar el fin de semana justo antes de la entrega íntegramente al concurso, con sus noches y sus mañanas.
Probablemente por ello no quedamos del todo satisfechos con el resultado, acabamos muy cansados y además teníamos la sensación que, con un poco más de organización (y sobre todo disciplina) y tal vez, algo más de tiempo, pudiéramos haber elaborado un mejor panel y así haber estado más cerca de los premios. Éste fue el resultado:

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Con todo y con ello decidimos dar un apretón final y entregar.

Cuál fue nuestra sorpresa que, contra toda pronóstico, acabamos siendo elegidos como uno de los 30 trabajos finalistas de las más de 400 propuestas entregadas.

Creo que esta posición inesperada nos ha servido como un toque de atención para que en la próxima ocasión seamos más conscientes de los plazos y más disciplinados en su ejecución.

En el panel que entregamos podemos entender el volumen general proyectado conformado básicamente por dos piezas articuladas por uno de los puntos de acceso al recinto. Dos piezas con carácteres diferentes que podían funcionar independientemente y conjuntamente.

La primera pieza constituía la imagen principal del proyecto desde la carretera y hacía las veces del acceso principal a la bodega (trabajadores y visitantes) así como del área de carga y descarga de la mercancía propia de su actividad.

Un cuerpo longitudinal con una entrada a doble altura que precedía a un espacio en dos niveles, separando el espacio de trabajo propio de la bodega con la zona de oficinas y visitas. Todo ello coronado por una consecución de lucernarios que rescataba el ritmo marcado por la distribución de los viñedos en el paisaje; lucernarios que permitían una entrada filtrada de la luz y que podía albergar, adosados a sus faldones, instalaciones de captación solar.

En el resto de las fachadas, la aparición de los huecos se hace de manera muy similar a los lucernarios, retranqueando dichos huecos de la alineación máxima y constituyendo unos planos opacos triangulados que dirigen hacia esos huecos, consiguiendo así un único lenguaje visual.

La segunda pieza se abre más hacia el paisaje con una gran fachada transparente dirigida hacia los viñedos.

Alberga los espacios de usos múltiples, mediateca, zonas expositivas y, mediante un cuerpo colgando presidiendo dicha pieza, la sala de catas en una posición privilegiada respecto al paisaje.

Todas estas imágenes se acompañan con vistas detalladas del interior, una axonométrica desplegada para ver las relaciones y los recorridos, y un diagrama conceptual del proceso de origen del proyecto.

Cabe destacar que nos atrevimos a insertar unos códigos (códigos QR) que acompañaban a cada contenido, vinculándolos a unos videos que permiten una percepción diferente (más dinámica) del proyecto, que favorece a la compresión y ahonda en nuestras intenciones proyectuales.

 

 

No pasamos de ser finalistas, pero este puesto fue un bálsamo para nuestras primeras impresiones.

De nuevo tenemos la sensación de que hemos estado más cerca de lo que imaginábamos, y en cierta forma, nos anima a intentarlo otra vez más, con fuerzas renovadas (habiendo recuperado el sueño) y la experiencia de los dos anteriores concursos.

 

Por Carlos León

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